Buen recorrido, mala actitud, gran Lutsenko

El recorrido era un acierto, una etapa prácticamente unipuerto pero con la dureza más alejada por ser un pequeño encadenado de un puerto duro con un par de kilómetros de descenso y un final más sencillo después. En estas circunstancias no era tan fácil saber quien es favorito a ganar la etapa o meter tiempo, quizás un segunda espada de un equipo potente como Dumoulin o Carapaz e incluso Alaphilippe y Valverde si pasasen bien el puerto inicial más duro y llegasen frescos al final.

Así, había las dudas suficientes sobre el posible ganador de este parcial que en la fuga de ocho se metieron varios corredores potentes como Oss, Van Avermaet, Lutsenko, Nicholas Roche, Boasson Hagen o Herrada. Siempre es difícil ganar en el Tour y mucho más en las etapas llanas, las cronos y la alta montaña. Esta etapa era una buena opción porque no había un aspirante claro.

Seguramente por estas dudas empezó tirando el equipo del líder accidental del día anterior por la sanción a Alaphilippe. A Yates y al Mitchelton les resultaba irrelevante quien ganase la etapa si mantenían el amarillo y aunque pudiesen tener opción en el final parecía razonable ser conservador para que las bonificaciones se quedasen en la escapada y tener más opciones de seguir con el liderato.

Aun así, y quizás porque en la escapada fuesen reservando para tener fuerzas para jugarse la etapa al final, la diferencia no subió mucho por encima de los 5 minutos. Al acercarse el puerto tanto Jumbo como después Ineos decidieron tomar la delantera, provocando una reducción significativa de la diferencia y la caída de Enric Mas, un favorito quizás no de primera fila pero sí jefe de filas de su equipo y que habría preferido Seguramente mantenerse en pie.

Parecía encontrarse con ganas Egan Bernal o por decisión estratégica para sacar a Roglic de su distancia de seguridad, el Ineos siguió tirando durante la subida de primera categoría. La carretera era estrecha y no tenía un buen firme y podía favorecer a un escalador en mayor medida de lo que pudiese parecer por porcentaje.

Mientras se producían ciertos escarceos en la fuga en la lucha por ganar la etapa, el Ineos ponía ritmo, quizás con la esperanza de pillar a alguien en un mal día en un puerto más traicionero de lo que pudiera parecer por perfil.

Sin embargo la cosa pareció estabilizarse. Es posible que el movimiento del Ineos era más un farol que otra cosa y que el que iba incómodo era Bernal, pero eso no convenía a Fabio Aru que decidió salir del pelotón. Extrañamente, a nadie pareció molestarle el ataque del italiano y consiguió adquirir ventaja, aunque no duraría mucho tiempo.

El poderío físico de Lutsenko se impuso al resto de los fugados y al ataque solitario del italiano. Al final llegaron a meta con prácticamente las mismas posiciones y diferencias con las que coronaron el col de la Lusette. La etapa tenía un perfil que daba posibilidades para algo más. con otra actitud de los corredores o pérdidas de tiempo anteriores en una etapa contra el crono, por ejemplo, que necesitasen recuperar, podría haber sido mejor.

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