La Liga de las Naciones es buena idea

Cambiar el sistema de competición puede arreglar muchos de los problemas, en forma de incentivos perversos, que suelen sufrir las competiciones deportivas. La UEFA Nations League tiene la ventaja de que es una idea nueva que no está plegada a tradiciones más o menos antiguas, por eso puede cambiar, y por lo tanto mejorar, sin tener que dar demasiadas explicaciones ni generar muchas resistencias a los cambios. Del año pasado a éste, hay más equipos en liga A y más partidos por grupo, de manera que se evita que desciendan tantos equipos de cada grupo y que la última jornada no se dispute al mismo tiempo para todos los equipos. Lo han hecho además, después de escuchar a las federaciones implicadas en el torneo, obteniendo así la información de quién más podría beneficiarse de los cambios.

Está claro que casi cualquier aficionado al fútbol prefiere ver un España - Alemania o un Portugal - Croacia antes de un Suiza - San Marino, y aunque con la Nations League no se eliminan partidos que podrían ser menos interesantes -al fin y al cabo todos los países quieren jugar- sí que se empareja a todas las selecciones con rivales que en teoría son del mismo nivel. Los partidos disputados e igualados deberían ser la norma. Sin embargo, me siguen sobrando partidos por un lado y sobrando por otro. La fase de clasifición para Eurocopas y Mundiales sigue existiendo, de la misma manera que el hecho de que ya haya una Eurocopa puede crear dudas sobre cuál es la competición más prestigiosa o sobre cuál es el mejor equipo de Europa.

Entre eliminar los partidos de clasificación o la Eurocopa, la decisión es clara. Aumentemos la Nations League, de manera que cada selección juegue contra más selecciones de su mismo nivel y deshagámonos de los partidos de clasificación, que serán otorgados según la clasificación en precisamente la Nations League. Para esto, no debería ser tan fija la categoría -liga A, B o C- a la que pertenece cada selección, sino que se debe pensar en un sistema de competición -que la UEFA no tiene problema en mejorar en esta cuestión- que vaya emparejando a cada equipo según los resultados previos de cada año. Un ejemplo es el sistema suízo, que se usa en torneos de Ajedrez y otros deportes y que empareja a cada participante con otro que tenga el mismo número de victorias mientras sea posible.

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