Màs se queja y Bora se salta el guion

Terminó la etapa de ayer con las críticas habituales a la falta de combatividad de los ciclistas. Algunos de ellos, como Enric Màs o Víctor Hugo Peña acusaron a los aficionados de ignorante y de que la cosa no era tan fácil como parecía y que si no les gustaba, pues que se fuesen a ver las clásicas.

Ni siquiera tienen mucho sentido sus argumentos. Los supuestos datos de potencia por kilogramo de Castroviejo no eran los correctos, y desde luego, los profesionales entienden más que los aficionados, pero los aficionados son perfectamente capaces de saber si se aburren o no, y si se aburren tanto pueden pasarse a las clásicas como a otros deportes o al mismo circo que algunos mencionaban.

Ningún profesional con un mínimo de inteligencia debería dirigir a los aficionados a su deporte a otro entretenimiento, porque en la atención que aquéllos le dedican está su posibilidad de seguir siendo profesional y por muy sufrido que sea el ciclismo dedicarse a la profesión que han elegido y que bien podría dejar de ser profesional si acabase interesando a menos gente.

Es comprensible que no les gusten las críticas. No suelen gustar a nadie. Sin embargo, bien podrían utilizarlas para aprender. No todo es culpa suya y bien pueden justificar que sus actuaciones responden a los incentivos que genera la regulación del deporte y de las carreras.

Periódicamente se mencionan propuestas que mejorarían casi seguro el espectáculo. Reducción de corredores, eliminación de pinganillos, contrarrelojes antes de la montaña, diferente puntuación del World Tour y varias otras; pero los cambios suceden a cuentagotas y con mayor periodicidad tenemos que sufrir etapas como las de ayer.

Evidentemente esto desencanta a los aficionados que acabarán buscando otras cosas con las que pasar su tiempo. Sin embargo, entiendo que beneficia a mucha gente aún, sean propietarios de equipos, directivos u organizadores, hay gente que sigue haciendo mucho dinero con ésto y está contenta. El agua sigue subiendo, pero solo ahora a los más débiles, como podemos comprobar hoy con el abandono de NTT como patrocinador de equipo. Vendrán más, seguramente y cada vez menos gente podrá vivir del ciclismo y podremos disfrutar de menos carreras.

Hubo suerte en la etapa de hoy, sin embargo. Parecía, como casi todas, una etapa de guión escrito. En principio el terreno rompepiernas del Macizo Central ayudaría a formar una escapada de corredores de cierta calidad y el final más llano quizás permitiese la caza a los equipos de los rematadores si la escapada no adquiría suficiente ventaja.

Claro que el equipo Bora decidió -como deberían hacer todos- pelear sus objetivos. Visto que Sagan no parece el de otras ocasiones, tuvo que apoyarse en su equipo para mejorar su situación en la lucha por el maillot verde. El ritmo elevado del Bora rompió el pelotón y eliminó a otros sprinters de la lucha por los puntos del sprint intermedio y por la victoria. Mejor aún, unas ráfagas de viento y la ambición -ahora sí- de los equipos que pelean la clasificación general volvieron a partir el grupo y a hacer perder tiempo a corredores que aspiran a una buena clasificación, como Landa y Pogacar.

En un sprint final sinuoso y con apenas gregarios para hacer de treno ganó Van Aert y Sagan fue bloqueado legalmente con Alaphilippe quejándose quizás más por quedar bien delante de la afición que por haber sido perjudicado realmente. Van Aert está fuertísimo y tanto puede repetir victoria como garantizar la de alguno de sus compañeros en la general haciendo de gregario de lujo.

Mañana llegan los Pirineos y uno se pregunta si la pérdida de hoy puede servir de acicate para que mañana se busquen ataques más lejanos y más decididos para buscar venganza y recuperación de tiempo. Veremos, pero en el ciclismo es necesario que haya diferencias para que haya pelea y eso por fin ha ocurrido en el día de hoy.

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