¿Dónde está la emoción del ciclismo?

Cualquier organizador de un evento deportivo busca que haya emoción hasta el final, de lo contrario, no sería necesario ver gran parte del evento y eso conllevaría un descenso del número de telespectadores totales y por tanto de los ingresos por televisión y publicitarios.

La emoción está, evidentemente, en que no se conozca el ganador con antelación y para conseguirlo podemos comentar que hay dos enfoques básicos: o las diferencias entre los favoritos están en pocos segundos o por muchas diferencias que haya, éstas son recuperables porque hay terreno, actitud y los equipos no pueden bloquear la carrera.

La etapa de hoy tendría un buen diseño, desde el punto de vista de proporcionar emoción, si el recorrido anterior mediante cronos llanas o etapas con pavé hubiese causado pérdidas de tiempo a los escaladores. Solo gracias al viento algunos perdieron un minuto y por mucho que tengan que recuperarlo pueden permitirse esperar a que los demás fallen en otro momento o que un golpe de suerte les favorezca sin necesidade de atacar. Toda la montaña que queda será en gran medida desaprovechada porque no ha habido diferencias suficientes antes de afrontarla.

Fíjense que la etapa de hoy invitaría, en primer lugar, a los ataques lejanos, pues el penúltimo puerto era más largo, más duro, más alto y tenía peor carretera que el último. Además, se terminaba en bajada y eso casi obligaba a atacar de más lejos para que no hubiese reagrupamiento en el descenso final.

Pero no solo ocurriría esto. El puerto anterior -el col de Menté- bien podría invitar a un ataque, incluso en el descenso, si hubiese alguien más perjudicado aún que la mayoría y si hubiese metido algún gregario en la escapada para ayudarle.

En lugar de esas posibles situaciones que nos gustaría ver a todos, tuvimos la desgracia de Pinot y unas pequeñas diferencias entre los favoritos gracias a ataques en los últimos kilómetros de la última ascensión y el posterior descenso. Supongo que la organización está contenta porque mantiene la emoción por el resultado final, pero que los espectadores están fastidiados porque no ha habido emoción real en el desarrollo de la etapa.

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