Amenaza de abanicos

Un día de descanso sin positivos en el Tour y esto no es algo que ocurra siempre, aun así, no podía faltar la noticia de dopaje del día y ocurrió en forma de una violación menor de un corredor del equipo israelí. Patrick Schelling ha dado un positivo inintencionado por Terbutalina y ha sido sancionado con cuatro meses. Es una buena estrategia para parecer creíble confesar una pequeña falta, en ciclismo un expediente inmaculado es más sospechoso que el de un agente secreto que quiere hacerse pasar por banquero.

Sin embargo el director de carrera y algunos integrantes de los equipos si tienen el virus por lo que no se puede descartar alguna novedad en próximos días. Es una pena que lo deportivo pueda resolverse esta cuestión, pero los accidentes casi siempre provocan espectáculo en el Tour, hay que darlos por bienvenidos si no son graves para la salud e integridad personal de los que los sufren.

No hubo fuga otra vez, pero por suerte hoy era porque se iban a pelear los cortes por los posibles abanicos.No daba muchas posibilidades el pronóstico del tiempo pero quizás hubo más del esperado o la actitud de los corredores motivó este espectáculo. Los jefes de filas prefieren no mostrarse mucho para no gastarse y no se acostumbran a correr solos en etapas de montaña y ya nadie elimina a los equipos rivales. Por eso están más cómodos en las etapas llanas en las que pueden sacar tiempo ayudándose de su equipo y de la casualidad. Fue suficiente para mantener la expectativa y la tensión y no aburrirse demasiado durante los kilómetros en los que no sucedía nada.

La misma tensión hacía que el pelotón no se parase en cabeza y que cualquier percance pudiese causar una pérdida de tiempo incluso sin abanicos, así Guillaume Martin y Pogacar estuvieron cerca de la catástrofe, aunque el pelotón acabó parándose, quizás por respeto a su clasificación. La tregua duró poco y el Ineos retomó la cabeza de carrera, seguramente en previsión de pasos estrechos y cambios de dirección que pudiesen causar problemas a su líder Egan Bernal.

La ausencia de escapada sirvió para que los candidatos al verde pelearan más puntos de los habituales de un maillot que este año está más disputado porque Sagan no va tan bien como en el pasado.

Después de algún paso estrecho más con caída y el callejeo de la Rochelle hubo un cambio de dirección y, gracias al interés de Ineos, se empezaron a formar los abanicos. Una caída antes del puente eliminó perjudicó a Carapaz, Valverde, Supermán López y Alaphilippe y provocó un parón en el grupo.

Poco terreno quedaba para seguir jugando con el viento y los equipos de los sprinters se adueñaron de la situación asegurando la victoria final Sam Bennett, con Caleb Ewan justo detrás y Peter Sagan de tercero ganando unos buenos puntos para la regularidad.

En definitiva, una etapa correcta para ser llana, con cierto espectáculo pero, al menos, con terreno para provocarlo en varios lugares del recorrido. Quizás algún sprint más mejoraría estos días. Los organizadores hacen bien en buscar estos incentivos para condimentar jornadas que en principio serían intrascendentes.

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