Empieza el Giro

Aquellos que siguen el ciclismo, más allá del Tour de Francia y la Vuelta a España, saben que, clásicas aparte, el mejor espectáculo que se puede ver en el año sucede habitualmente en el Giro de Italia. Suele ser la mejor vuelta de tres semanas de la temporada en cuanto a emoción y parece que eso se repetirá este año a pesar de sus particularidades.

Sea por el recorrido tramposo, la dureza de su montaña o el simple hecho de que los equipos son más débiles que en el Tour pues en el Giro no están muchos de los mejores gregarios y para otros no es su objetivo número uno de la temporada. Así, el control férreo de otras carreras se dificulta por una mera cuestión de fuerzas. Los ataques son más efectivos y tienen más posibilidades de prosperar y los líderes tienen que mostrarse en primera persona durante más kilómetros, cosa que el aficionado agradece y disfruta.

También suele ser en los últimos años, y éste no es excepción, la carrera con más kilómetros contra el reloj que compensa con etapas de montaña en número y con dureza suficientes para que los que hayan perdido en la crono puedan recuperarlo. Así, además de las cronos de inicio y final, tenemos en la etapa 14 una más larga y ondulada donde se podrán abrir grandes diferencias. A partir de ahí llega la traca final, con las etapas más duras de la carrera. En ellas, seguramente se vea un gran espectáculo por todo lo mencionado antes sobre el recorrido y los equipos.

Pero, y aunque esto será lo que decida el Giro, también hay etapas de montaña y media montaña anteriores que servirán para ir posicionando a los mejores y acumular el desgaste necesario para que el fondo sea un factor decisivo al final. Los Nibali, Fuglsang, Geraint Thomas, Kelderman, Kruijswijk y otros quizás no formen el cartel que tenía el Tour pero casi seguro nos proporcionarán más emoción y disfrute del deporte en más etapas.

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